sábado, 28 de abril de 2012
La sociedad
No estoy enfermo. Yo no decidí ni escogí que me gustaran los hombres. Simplemente pasó porque tuvo que pasar. No hay solución a esto, y lo que tengo que aprender es a convivir con ello.
Sí que os confieso que a veces es difícil ser como eres. La verdad es que hay ciertos hombres a los que se le nota su sexualidad por su manera de ser. Pero en mi caso, además de vivir en una familia en la que la homosexualidad no está del todo aceptada, mi orientación no se percibe a simple vista. Me asusta mi futuro ya que me da miedo sentirme rechazado por las personas a las que quiero.
Pero lo que más me asusta de todo esto es la sociedad. Alguna vez he tenido la mala suerte de leer artículos en los que se dice que la homosexualidad es una enfermedad y que tiene remedio. Pues no, señores. Lo siento por ser tan tajante, pero yo tengo MUY CLARO que soy gay, y más que nada porque me siento atraido por los hombres y no por las mujeres. Además, por esa regla de tres, la heterosexualidad podría ser curada y meterle a un hombre en la cabeza que puede enamorarse de otro de su mismo sexo.
Esto todo es muy duro... es difícil reunir fuerzas para poder con todo esto. El suicidio es la forma fácil, pero yo lucharé con todo esto: Dios me dió este cuerpo y alma para poder demostrar a la sociedad que los homosexuales somos gente corriente, con sentimientos y con defectos, como todos los demás. Soy Católico y gay.
Todos somos uno, y no dos.
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